miércoles, 25 de enero de 2012

capitulo 24


Tuve un sueño un poco raro –que me hizo despertar de golpe-. No fue una pesadilla o algo aterrador; más bien, a mi me pareció algo realmente extraño. Pues se veía tan real, que por un momento me puse a dudar.

Eran las 2:58 PM, había dormido muchísimo. (Tu nombre) no estaba en la habitación, me pareció extraño. Me levante e hice la cama –no me gustaba que lo hiciera el aseo- y fui al tocador, encontré una pequeña nota, con esa letra que yo conocía a la perfección como si fuera la mía, con tinta negra sobre un pequeño pedazo de papel, decía que sus papás y ella habían salido a la playa, que ahí se quedarían toda la tarde por si quería ir.

No era que tuviera muchas ganas de ir, pero tampoco me gustaba mucho quedarme solo. Así que, sin darme un baño, tome una goma para mi cabello y me agarre una coleta, me puse cualquier playera y un pantalón de mezclilla y salí corriendo a la playa.

Me costo un poco encontrarlos, pero finalmente los mire sentados en la arena, a sus papás que sonreían mientras platicaban. Con mi mirada busque a (tu nombre) a su lado, pero no le encontré. Sentí vergüenza, así que no me junte con ellos, solo espere a que (tu nombre) saliera de donde sea que se había metido.

- ¡BILL, ESTAMOS POR ACÁ!- me vire, la mamá de (Tu nombre) meneaba la mano para que fuera con ella. Y eso hice: corrí hacia ellos y les salude, después mire tras mi espalda.

- si buscas a mi hija, esta por allá.- dijo su papá, apuntando hacia el mar.

- ohh…gracias…- sonreí, nervioso y corrí hacia ella. Quise darle un susto, así que camine sigilosamente tras ella y me abalancé a su cuerpo, rodeándola con mis brazos.

- ¡mierda!- le gire hacia mí. - ¡Bill, que me has matado del susto!

- ¿Qué te he matado? Pero yo te miro aquí o… ¿acaso veo fantasmas?- me miro incrédula.

- no es gracioso, Bill en serio me asustaste.

- lo siento…pero acepta que fue gracioso y…tómalo como venganza por echarme jabón en mi ojo.

- ¡pero si tú me dejaste lavarte el cabello!

- sí, pero nunca dije algo sobre hacer que mi ojo quedara así y que aun me doliera.

- ¿aun te duele?- asentí. – lo siento, Bill.

- no importa.- sonreí.

- ¿Por qué despertaste tan tarde?

- no lo sé, ayer fue un día cansado para mí…nunca había hecho tantas cosas en un día.- ella bajo la mirada. -¿Qué, pasa algo?- ella negó.

- no…nada.- sonrió. –Después de todo para eso son las vacaciones ¿no?- la mire confundido.

- ¿a qué te refieres?

- es decir, para levantarse tarde, ¿no es así?

- bueno…si vives con papá, no lo creó, estarías levantada apenas echar la cabeza a la almohada.

- hum, bueno, aquí no importará a qué hora vallas a dormir y a qué hora despertaras.- sonrió. -¡tengo una idea!

- ¿sobre qué?- sonreí igual.

- ¿Por qué no vamos a las piscinas, a nadar?

- ¿nadar?

- sí, ¿no quieres?

- no, no… ¡claro que sí!

- está bien, vamos a cambiarnos.- me tomo del antebrazo y corrimos hasta llegar al vestíbulo. Caminamos hasta los ascensores –por suerte nos toco solos a (tu nombre) y a mí ahí dentro-. Al llegar fuimos a nuestra habitación y corrimos a cambiarnos.

Tome mi ropa para nadar y me la coloque, me mire en el espejo dentro del baño. La imagen de mi mismo comenzó a mostrar todo de mi cintura hasta mi frente. Mi cuerpo era horrible –sin contar las cicatrices-, podía notar en donde comenzaba un hueso y donde terminaba, estaban por todas partes, haciendo que partes de mi piel cambiaran el tono de su color a un morado casi invisible –si no fuera por mi piel tan blanca-.

Me mire de perfil, mi columna se podía mirar sin tener  que inclinarme para que saliera por completo. Pase mis manos por mi cuerpo, jamás lo había visto de esa forma y me sentí avergonzado de mi mismo. Mire mi cara, pasando mis manos por ella: mis mejillas ahora estaban hundidas y algunas pequeñas ojeras casi invisibles posaban bajo mis parpados. Me preguntaba ¿Cómo es que (tu nombre) pudo fijarse en mi, siendo yo tan deforme?

- Bill, ¿hay algún problema?- escuche gritar a (Tu nombre) tras la puerta.

- ehh…no, ya salgo…

- está bien.- volvió a gritar. Tome una playera y la puse sobre mi cuerpo, cubriéndome.

- ya estoy.- me miro de pies a cabeza.

- ¿Qué hace una playera en tu cuerpo, Bill?- sonrió.

- ehh…no sé, me gusta.- mentí.

- bueno, ¿Por qué no nos vamos?- asentí.

Bajamos rápidamente por el ascensor y corrimos hacia las piscinas, nos sentamos por unos minutos.

- ¿nos metemos ya?- pregunto (tu nombre), levantándose.

- bueno…sí.- me levante al igual que ella. Nos acercamos a la orilla de la piscina y (tu nombre) me miro, ladeando su cabeza.

- ¿no quitaras la playera?- negué, mordiendo mis labios. -¿por qué?

- mmm…solo…no quiero…

- vamos, Bill no piensas meterte así.- asentí y tome el borde de mi playera, la levante hasta sacarla. Me sentí aliviado al saber que a nadie aquí le interesaba ver este cuerpo, sonreí. Sentí un pequeño empujón, que me hizo balancearme hacia adelante.

- ¡no te vayas a romper, esqueleto!- grito el agresor sin siquiera mirarme. Mi sonrisa se borro, pues si había personas a las cuales les importaba mirarme para encontrar algo con quien divertirse. Tome mi playera y la estreche en mis manos, pegándola a mi pecho, tratando de cubrir parte de mi cuerpo.

- vamos, Bill no te cubras.- dijo (tu nombre), bajando mis manos lentamente. Al descubrirme completamente ella pasó la mirada por todo mi cuerpo, sin alguna expresión más que de sorpresa.

- vamos…dilo tu también…

- ¿de qué hablas, Bill?- baje la mirada.

- te doy asco… ¿no es así?...no me importa si lo dices.

- Bill…no me das asco…- tomo mi mano, pero yo me corrí bruscamente.

- (Tu nombre)…ya no quiero nadar…voy al cuarto.- camine. (Tu nombre) me tomo del brazo.

- vamos, Bill solo por una persona que te lo ha dicho no es que todos lo piensen.

- ¿solo una persona?, ¿solo una? No…tu no sabes cuantas me lo han dicho…no quiero seguir viviendo así, no quiero que todos me juzguen por ser así de feo…

Camine sin hacer caso a sus pequeños gritos, sabía que hacía muy mal en dejarme llevar por los comentarios de otros, pero realmente odio mi cuerpo y me avergüenza el salir a lugares públicos donde todo el mundo puede mirarme.


By tom

Corrí a la recamara de mamá, aventándome en su cama –casi sobre ella-. Mamá despertó y me miro un poco molesta.

- ¿Qué pasa, Tom?, ¿no ves que estaba durmiendo?- se sentó, mirándome. -¿y esa sonrisa?- ella sonrió también.

- ¡tengo buenas noticias!

- ¿cuáles?

- bueno…es una sorpresa pero… ¡tenemos que ir con papá y con Bill, que a ellos también les interesa!

- Tom, tu padre y yo no estamos de buen humor con el otro…tendrás que decirme cual es la noticia, y si lo vale, iremos con tu papá.

- ¡mamá!- gruñí. -¿es que no confías en mí?

- claro que lo hago, pero ten un poco de empatía, tu papá y yo no queremos vernos por un tiempo.

- ¡confía en mí! No puedo decírtelo porque a papá y a Bill les importa. Si quieres ver a tus hijos felices ¡vamos con papá!- mamá sonrío incrédula.

- humm…

- ¡por favor, por favor, por favor!- sonrió y tomo mi mano.

- hay consecuencias- asentí. -, y con que salgas que tu “buena noticia” es algo inútil ¡no saldrás en un mes!

- no necesito preocuparme, ¡se que les encantara! Y seguro que papá y tu regresan.- mamá se puso sería.

- Tom, si es otro de tus intentos fallidos de tratar de hacer que tu papá y yo volvamos a estar en una relación, ni siquiera lo intentes, que no pasara. ¿Has visto a su novia?- baje la mirada.

- ya, bueno no regresarán pero…si se pondrán felices ¡y se abrazaran!

- Tom, por favor, baja de las nubes por un momento, lo único que nos une a tu papá y a mí son ustedes.

- solo un abrazo, mamá ¡hasta los desconocidos lo hacen! ¡Solo un abrazo y dejare de joder!

- no, Tom.

- ¡uno pequeño, como el que le das a tu jefe de trabajo! ¿Sí?

- ¿es que no entiendes? Ya no eres un niño, Tom tienes 16 años, es hora de que lo aceptes. Después de todo, estos años que me lo has pedido, no lo hemos hecho.

- ¡es por eso, si te lo pido tantos años es porque lo quiero enserio, mamá! tan solo una pequeña muestra de afecto, no le hace daño a nadie.

- bueno…lo intentaré, Tom pero no te aseguro nada ¡y no quiero que te enojes si no se hace!

- ¡te amo!- le di un fuerte abrazo. –ahora me doy un baño, ¡y nos vamos con Bill!

- está bien, solo tengo que hablarle a tu papá.

- bueno.- corrí a mi recamara y me di un baño rápidamente. Me puse mi ropa y me hice una coleta en mis rastas. Recogí mi recamara y mire la TV por un momento.

- ¡Tom!- mamá toco la puerta.

- ¡pasa!- grite. Mamá abrió la puerta, con una cara que parecía de decepción. -¿pasa algo?

- Tom, tu hermano se ha ido..

- ¡¿PAPÁ LO CORRIO DE CASA?!- interrumpí.

- ¡Tom, no digas esas cosas!- suspiré aliviado.

- bueno… ¿entonces a donde se fue?

- se fue a pasar las vacaciones con alguien, no recuerdo su nombre.

- ¿Andy?- mamá negó.

- ¿Quién es Andy?

- un amigo de Bill. Pero eso no importa ¿se fue todas las vacaciones?- negó de nuevo.


- regresa en cinco días.

- ¡¿cinco días?! No puede, no puede ¡NO PUEDE! Mamá… no es posible ¿A dónde se fue?

- no quiso decirme tu papá, pero dice que está lejos de aquí.

- ¡la puta madre!- susurré. -¡ya no hay sorpresa! ¡Vete de mi habitación!

- ¿Qué es lo que te pasa, Tom?

- ¡nada! ¡Que Bill lo ha arruinado todo!

- piensa lo que dices, tu hermano necesita divertirse también.- baje la mirada.

By bill

-Bill, por favor ya no estés mal.

- no estoy mal…

- a mí me gusta tu cuerpo, te lo digo en serio.

- ¿en serio?...es que…no puedo creerlo…no sé como llegue a esto…

- ¿en tu casa comes bien?- asentí, claramente mintiendo. –debe ser genético, Bill no debes preocuparte por lo que los demás digan, tu eres precioso.- sus palabras siempre me hacían sacar una sonrisa y ver las cosas de diferente forma, pues tenía razón, yo no estaba en este mundo solo para aguantar las críticas de los demás.

- tienes razón…pero ¿sabes?...ahora ya no tengo ganas de nadar…

- no te preocupes, aquí hay muchas cosas que podemos hacer, no solo nadar. ¿Qué quieres hacer?

- no lo sé…lo que sea.

- ¿sabes?, mañana papá y mamá nos llevarán a un lugar que seguro te fascinara.

- ¿A dónde?- dije entusiasmado.

- es una sorpresa.- sonrió.

- vaya…no tienen que llevarme a mí.

- pero ¿Qué dices?

- lo digo en serio, ya han hecho demasiado por mí.

- pero lo hacemos porque queremos, Bill. Papá nunca hubiera hecho algo así por Frank, me sorprende que lo haya hecho contigo.

- ¿¡lo dices en serio!?

- en verdad.

- ohh…muchas gracias…- sonreí, apenado.

[…]

Me levante, (Tu nombre) también lo estaba –pero aun seguía acostada-.

- ¿Cómo estas, (tu nombre)?- ella se sentó y sonrió.

- bien, ¿y tú?

- muy bien.- sonreí también.

- Bill, he soñado contigo.

- ¿en serio? Seguro fue una pesadilla.- reí.

- vamos, no digas eso.- rió también. - ¿Por qué no bajamos a desayunar?- asentí.

- está bien.

Los dos nos dimos un baño y nos vestimos. Era apenas muy temprano, donde apenas el sol salía, haciendo que sus hermosos colores inundaran el cielo.

Nos adentramos a un restaurante –dentro del hotel- y nos sentamos. Pedimos la comida, claro, yo pedí muy poca, porque seguro no la acabaría.

Al llegar la comida, comenzamos a comerla mientras platicábamos. Me sentía tan cómodo con (Tu nombre), como nunca me había sentido con alguna otra persona, y me parecía tan extraordinario como era que nos habíamos topado en el camino del otro, para finalmente estar juntos.

- ¿Cómo crees que este tu hermano?, ¿hablaste con él antes de irte de Alemania?

- no, a papá no le agrada que hable mucho con él.

- ¿Por qué? Pero están a veces todo el día juntos.

- lo sé, pero papá es raro, solo de vez en cuando nos deja hablar por teléfono…y no pude avisarle que me iba.

- humm, que injusto ¿no crees?- asentí.

- pero, hemos hablado de mi papá todo el tiempo, mejor cuéntame sobre ti.

- bueno, ¿Qué quieres que te cuente?

- no lo sé, algo como… ¿tienes hermanos?

- no. después de nacer yo, tuvieron que sacarle la matriz a mamá.

- ¿y no quieres uno?

- pues, veraz, realmente hay veces en que deseo uno, pero hay veces en las que no.

- te entiendo.- sonrió. Pronto mi celular sonó. - ¿hola?

- ¡eres un marica! ¿Por qué no me has dicho que te fuiste?- grito.

- ¿Tom?

- ¡¿Quién más?! ¡Claro que soy yo, idiota! ¿Por qué no me lo dijiste?- sonreí.

- hay una persona llamada “papá”

- ahh, ¡mamá y yo íbamos a ir a visitarte!, te tengo una sorpresa a ti y a papá.

- ¿una sorpresa?

- sí, ¡no podía esperar, pero ahora por tu culpa todos tendremos que hacerlo!

- lo siento, Tom…pero ¡son vacaciones con (Tu nombre)!- le mire, que sonrió.

- ¿con (tu nombre)? ¿Tu novia?

- así es.- sonreí.

- vaya, lo siento…si es así ¡estoy tan feliz por ti!

- gracias, hermanito.- se escucho una risita del otro lado de la línea.

- Bill, esto les encantara….pero hay malas noticias también.

- ¿malas noticias? ¿Qué esperas? Dime cuales.

- bueno, ¿acuerdas a tu mejor amigo?

- ¿Andy?

- no idiota…tu amigo peludo.- mi corazón salto tan alto, como si una espada hubiera penetrado en el.

- s… ¿Scotty?

- sí, él.

- ¿¡que tiene mi perro, Tom!?

- bueno, hace unos días se había comportado muy extraño parecía extrañarte demasiado y no 
comía. Es todo.

- ¿es todo? ¡Tom, no me mientas!- me desesperé.

- no ha pasado nada, Bill…

- ¡te conozco, quieres ocultarlo! ¡DIMELO!

- calla, que arruinare tus vacaciones.

- ¡LO HARAS MAS SI NO ME LO DICES!

- bueno…es que no ha comido…esta en el veterinario…

- ¿grave?- dije con un hilo de voz.

- pues…

- eso es un sí, ¿verdad?

- sí, hermano…es que no se llevo bien con mi perro, y estaba muy apachurrado, no quería 
hacer nada.

- pero dime que se pondrá bien.

- no lo sé…

- ¡DIMELO, TOM POR FAVOR!

- yo espero que se recupere.

- no Tom…por favor, cuídalo…háblale…

- ¿hablarle?

- si.- asentí para mí mismo. -¡dile que lo amo, que yo estoy con él! Por favor Tom, dile que yo no quise dejarlo solo…dile que volveré con él.

- no jodas, Bill ¡que me veré estúpido haciendo eso!

- Tom ¡por favor! El si te escucha, te prometo que si te escucha.

- bueno…pero lo hago por ti, ¿está bien?

- ¡gracias, Tom! Si pasa algo con el…dímelo ¿sí?

- claro que sí…me tengo que ir, adiós hermano ¡que te diviertas!

- adiós y gracias…- corte y saque un suspiro.

- ¿Qué tienes, Bill?

- mi perro…Scotty esta mal…





lunes, 23 de enero de 2012

capitulo 23


Desperté gracias a algún fuerte ruido. Me levante de la cama y mire que Bill ya no estaba en su cama, y encima esta estaba perfectamente hecha, casi sin ninguna arruga en ella; camine hacía el baño, donde pequeños ruidos se escuchaban: Bill cepillaba su húmedo cabello, mientras parecía mover sus labios al son de una canción inaudible. Solo usaba su ropa interior, dejando a la vista su delgado cuerpo.

- ¿Bill?- dio un salto, soltando el cepillo y mirándome asustado.

- (Tu nombre), no te vi.- sonreí.

- ya lo note. ¿Por qué es que has despertado tan temprano?- ladeo la cabeza y saco su celular mirando la hora, frunció el ceño y me mostro la pantalla del celular.

- (tu nombre), son las 8:10.- alce las cejas, confundida.

- Bill, pero son como cinco horas de diferencia.- rasque mi cabeza y el sonrió.

- lo sé, es por eso que te digo que son las 8:10- miro su celular y regreso la mirada a mí. -8:13.- sonrió.

- ahh…y ¿Qué haces?

- solo me cepillo, acabo de salir de la ducha.- asentí. Mi celular comenzó a sonar, era mamá que decía que saldríamos –al parecer habían despertado temprano también-.

- Bill, dice mamá que saldremos.- volvió a dejar el cepillo en el tocador.

- está bien.- sonrió. Yo le imite; pronto su sonrisa se transformó más en una de nervios.

- ¿Qué tienes, Bill?

- ¿puedo preguntarte algo?- yo asentí y el relamió sus labios, haciendo que estos brillara un poco, miro al suelo y después me miro. -¿a tus papás les importa que me maquille?- rápidamente bajo la mirada.

- claro que no, Bill.- levanto la mirada y trato de sonreír.

- ¿en serio?- yo asentí. –entonces… ¿puedo hacerlo?

- no deberías ni preguntarlo, Bill.- le di un abrazo que el pronto respondió. –ahora tengo que ir a darme un baño, ¿está bien?

- bueno.- sonrió.

Me di un baño rápido, pues mis papás no eran muy pacientes. Al salir me coloque la ropa y me seque el cabello. Bill aun estaba frente al espejo, ahora ya vestía un pantalón de mezclilla oscuro con un cinturón blanco y de este colgando una pequeña cadena: usaba una playera negra y sobre esta, una chamarra delgada color blanco, usaba una pulsera alta y gruesa color dorada y el collar que le había regalado; había levantado un poco su cabello –solo de la parte de arriba, lo demás caía por sobre sus hombros-.

- vaya, Bill sí que te tardas mucho en arreglarte.- sonreí, el me miro mientras esparcía con su dedo débil un poco de brillo en sus labios.

- lo siento…pero ya he terminado, es todo tuyo.- apunto el tocador; yo asentí.

- pues, gracias.- el asintió mientras sonreía y quito todo lo que había usado, dejando el tocador sin alguna cosa.

Tan solo me cepille el cabello y puse un poco de delineador en mis ojos y brillo en mis labios, no gustaba mucho de maquillarme. Coloqué un pequeño suéter café, pues hacía un poco de frío en mi opinión.

- listo, Bill vamos.- asintió y se levanto de la cama, apagando con el  mando la televisión. Salimos de la habitación, papá y mamá ya nos esperaban fuera de la puerta.

- al fin salen.- dijo mamá sonriendo.

- lo siento, es que me levante muy tarde.- dije, sonriendo al igual que ella, que negó y camino de la mano de papá.

Pedimos un taxi que nos llevara al centro de L.A. al llegar, Bill miraba todo como si jamás hubiera salido de Alemania, parecía que no conocía nada, y encima todo le emocionaba, su sonrisa no se iba, mientras algunas personas le miraban con asco o miedo, Bill las pasaba por alto, como si no las viera o tan solo no quería sentirse mal otra vez.

Llegamos a un restaurante de comida japonesa, un mesero nos asigno nuestra mesa y nos presto los menús, después de unos minutos mirándola el mesero llego y escribió nuestra orden.

La comida llego después de media hora, empezamos a comer. Bill parecía un poco apenado, pues miraba por pequeños segundos a mamá y papá, como si tuviera vergüenza de que lo miráramos comer. Lentamente acercaba la comida a su boca pequeños pedazos que parecía como si su boca no pudiera comer algo más grande que solo esos pequeños centímetros de comida. La masticaba lentamente y segundos después de haberlo tragado, tomaba el vaso con agua y con sus delicados labios daba un pequeño sorbo, como si el agua fuera algún tipo de vino o que se yo.

Pasadas dos horas, todos habíamos terminado de comer; todos excepto Bill, que al parecer se daba cuenta de eso, pues comenzó a mover sus piernas rápidamente –como si estuviera desesperado-, y su quijada se aceleraba al masticar. Dio un suspiro, parecía que ya no le cabía una miga más y aun no dejaba la mitad, tomo el vaso y trago el agua rápidamente.

- ¿Qué pasa, Bill ya no quieres?- pregunto mamá. Bill negó y la miro.

- no es eso….es…- su voz se entrecorto, parecía apenado, realmente apenado.

- ¿te sientes mal, Bill?- pregunte, un poco preocupada.

- no…ya no puedo más…mi barriga va a explotar.- papá fue el primero en mirarlo y hacer que con su mirada, Bill se intimidara bastante, sus manos se pusieron a temblar un poco.

- Bill, ¿recuerdas tu enfermedad, cierto?- Bill asintió, mirándole con sus ojos que brillaban, asustados. –tienes que comer más, así nunca te vas a curar.- papá sonrió, parecía hacerle saber que no le estaba regañando, que solo quería lo mejor para su salud.

- pero…no puedo…en serio…- dijo con un hilo de voz. Papá se sentó a su lado, partiendo la comida de Bill en pequeños trozos, subió estos al cubierto y lo puso frente a Bill.

- vamos, Bill abre la boca.- los ojos de bill suplicaban que le dejara en paz, gritaban que de verdad no podía comer más. Entreabrió sus labios. –ábrelos más grandes, Bill.- eso hizo y papá metió el cubierto a su boca.

-…hum…- se quejó. Papá hizo el mismo procedimiento, hasta que el plato por fin estuvo casi vacío.

- solo te falta este, Bill.- dijo papá, mientras subía lo poco que le quedaba en el tenedor; Bill negó. –Vamos, ábrela.- volvió a negar apartando el tenedor con sus dedos lentamente. –Ábrela- repitió papá.

- no…no puedo…voy a potar…- de nuevo salió un hilo de voz.

- ábrela, Bill.- dijo sin prestar atención a lo que Bill decía.

- no…enfermaré…no puedo…de verdad no puedo…- papá negó.

- tienes que comer esto.

- si no lo quiere, déjale en paz, se va a sentir mal después.- dijo mamá; pero papá negó sin mirarla.

- Bill, es solo esto, cómelo.

-…por favor…- frunció el ceño, haciendo una tierna carita.

- por favor, Bill, por favor.- asintió y se acerco al tenedor, abriendo los labios y atrapando la comida con sus labios, después la masticaba lentamente, cerrando los ojos, hasta que la trago y miro a papá, que sonrió y asintió, haciendo que Bill también sonriera. –Gracias.- Bill se apeno.

Después de unos momentos, papá pago la comida y nos levantamos para salir a caminar por el centro de aquí.

By Bill

Sus papás y (Tu nombre) se pusieron de acuerdo en separarnos y después encontrarnos en un lugar a cierta hora. Me parecía extraño como era que le dejaban irse con un hombre que encima es su novio y caminar solos por una cuidad lo bastante grande para el que no la conociera y verdaderamente no era muy seguro aquí.

(Tu nombre) y yo caminamos en dirección opuesta a la de sus papás, platicábamos mientras mirábamos todo. Realmente L.A era una cuidad preciosa, y el clima era lindo.

- ¿A dónde quieres ir, Bill?- pregunto, mientras sonreía.

- no lo sé, no conozco nada aquí.

- mmm…sé donde podemos ir, siguiente.- camino un poco más rápido, yo seguí caminando a mi ritmo normal, cuando (tu nombre) se viro y sonrió tomándome la muñeca. -¿Qué pasa Bill, te sientes mal?- y en realidad no me sentía muy bien pero no me sentía verdaderamente mal.

- no.- sonreí. Y ella me jalo levemente para que camináramos un poco más rápido. Llegamos a algo parecido a un parque –últimamente, (tu nombre) y yo nos habíamos hecho muy amigos de la naturaleza-, era grandísimo y el pasto era tan verde, con algunas flores, no tenía basura y las personas abundaban en el, algunas que vendían algo para comer otras vendían algunos objetos. Era de verdad hermoso.

- ¿te gusta?- yo la mire.

- que si no… ¿ya habías venido aquí antes?- asintió.

-sí, cuando era pequeña, tenía 7 años.

- vaya, desde pequeña comenzaste a viajar mucho ¿cierto?

- si, a papá y a mamá les gustaba mucho salir de Alemania, y creo que todavía lo hacen.- sonrió. -¿tú no viajabas de pequeño?- negué.

- apenas, cuando todos vivíamos juntos salíamos de Loítsche y cuando me mude con papá, apenas salía de casa.- baje la mirada. –solo hemos salido una vez de Alemania y ese recuerdo es bastante borroso…Tom y yo teníamos tres años.

- ohh…pero al menos no es algo que tengas muchas ganas de hacer, ¿cierto?

- vamos, (tu nombre)…salir de Alemania y conocer todo el mundo sería…-suspire- …perfecto… ¿no es así?

- tienes razón, pero estoy segura que lo harás.- sonrió, haciéndome sentir algo extraño en el estomago. -¿Por qué no nos sentamos aquí?- asentí y nos sentamos en un banco de madera.

El silencio entre los dos comenzó a crecer, pero por alguna razón yo no lo sentía incomodo o algo parecido. Miraba a las personas, que en familia o pareja caminaban sonriendo, parecía un buen lugar, no miraba a nadie con cara larga o peleando.

- es tan bonito aquí.- susurre.

Mientras Tom y Georg.

By Georg

- vaya, Tom nunca te vi tan ilusionado haciendo algo así.- me miro sonriendo.

- yo tampoco, pero seguro me lo agradecerá, y de verdad se lo merece.

- ¿y cómo es que lo escuchaste? Él te lo dijo.

- no realmente, yo le escuche y después fue que lo hizo frente a mí.

- ahh, ¿y lo hace bien?- asintió, jalando delicadamente una rasta que caía frente a sus hombros.

- es por eso que quiero ayudarlo, recuerdo que una vez me dijo que era su sueño.

- lo quieres mucho, ¿no es así?- volvió a asentir, mirando el suelo un poco apenado. Tom envió el correo y se recargo en la silla, satisfecho. -¿Qué crees que digan?

- le encantará, no debes dudarlo.- sonrió. Nunca había visto a Tom tan ilusionado en algo que no fuera la satisfacción de él mismo, comenzaba a cambiar desde hace unos cuantos meses, se volvió un poco más humilde y empático. Tom se levanto de la silla y comenzó a caminar de un lado a otro, preocupado. –Tom, tranquilo, no te contestaran ahora.

- ¡deben apurarse!- sonreí.

- vamos, Tom todo a su tiempo.- se sentó en la cama y rascó su sien.

By Bill

- Bill, ¿estás enfermo?- la mire de golpe, asustado.

- ¿enfermo?- ella asintió.

- eso parece…

- ¿por qué lo dices?

- pues…no fue muy normal que papá te obligara a comer hasta la última miga de la comida.

- ahh…bueno…

- tú debes saber porque te hizo comer a la fuerza, ¿no es así? Dime porque.

- bueno…de verdad no lo sé, tal vez…no lo sé…- me puse nervioso, pues no quería que (tu nombre) supiera que estoy enfermo y no solo de una cosa.

- ¿estás seguro?- asentí.- hum, bueno…- no pareció muy convencida, ¿y quién iba a estarlo cuando estoy tan nervioso?

Tome su suave mano y le acaricie con las yemas de mis dedos, ella sonrió, mirándome. Un pequeño grupo de amigos se  paro frente a nosotros, como si fueran a tomarse una fotografía. (Tu nombre) y yo nos miramos un poco extrañados, pues de vez en cuando nos miraban y reían.

- Bill…mejor nos vamos…- me susurro en el oído. Yo asentí, (tu nombre) descruzó sus piernas y me miro. Nos levantamos y caminamos lentamente, lejos de ellos, pues nos habían causado un poco de desconfianza. Escuche risas tras de nosotros, pero no les miramos. (Tu nombre) me tomo de la mano, un poco asustada.

- ¡la puta madre!- saque un pequeño grito al sentir como algo líquido, un poco espeso, caía de mi cabello a mi cara y ropa. (Tu nombre) me miro asustada y pronto los dos miramos a los estúpidos, que reían mientras arrugaban un bote de algo parecido al yogurt en sus manos.

¡Es que no podía creerlo!, seguro era mi destino ser molestado en todos lados. No podía salir sin que las personas quisieran molestarme y hacerme pasar un mal día. ¡JAMAS EN MI VIDA HE VIVIDO UN DIA FELIZ!

- Bill, ¿estás bien?- en lugar de sentir coraje, sentí decepción de mi mismo, pues nunca podría vivir feliz completamente si todos tenían el ocio de molestarme.

- no…- mi humor se esfumo, mis ganas de seguir ahí se fueron también, y esperaba que fuera la hora en que sus papás y nosotros debíamos vernos, ya no tenía ganas de seguir fuera.

- vamos, Bill tienes que limpiarte.- me tomo de la mano y me llevo a un baño público. Era grande y no olía mal y encima estaba vacío –que era lo que más quería-. (Tu nombre) me llevo hasta los lavamanos, abriéndolos. Con mi mano comencé a quitar los restos de esa cosa en mi cabello, estaba un poco enojado, pues ¿Quién eran ellos para hacerlo? No los conocía y ellos menos a mí.

- son unos idiotas.- susurre para mi mismo mientras limpiaba mi cabello.

- Bill, tendrás que meter la cabeza.-apunto el lavamanos, yo negué.

- no…mejor cuando lleguemos al hotel me doy un baño y listo.

- ¿y te quedarás así?

- si…

- claro que no, bill. Vamos, métela.- (tu nombre) sonrió tiernamente, entonces asentí, es que a esa hermosa sonrisa no se le puede negar nada. Metí mi cabeza bajo la llave y (tu nombre) la abrió, dejando que la fría agua callera sobre mi cabello; comenzó a lavarlo delicadamente, parecía como si tuviera miedo de lastimarme. –Bill, ¿pongo jabón en tu cabeza?- preguntó tímida.

- ¡¿jabón?! ¿Para qué?

- para que no huela feo.- rió.

- que si el jabón huele feo.

- mejor que tu cabello, si.

- que mala.- me reí.

- ya va, era una broma…entonces ¿Qué dices, te pongo el jabón?

- ehh…bueno…- dije un poco inseguro. Escuche como (tu nombre) lo sacaba y lo esparcía por mi cabello. -¡no jodas, me ha caído en el ojo!

- huy…lo siento…- me levante para poder quitarlo, pero me golpee la cabeza con esa cosa.

- ¡ahh!- (tu nombre) comenzó a reír fuertemente. -¡no es gracioso, (tu nombre)! Me he jodido el ojo y la cabeza.

- Bill, tienes que lavar tu cabello.- no paraba de reír.

- ¡no lo haré!- tome mi ojo y comencé a tallarlo lentamente,

- vamos, Bill que tu cabello quedara horrible.

- ¿todavía se puede estar más feo?

- no juegues, esta precioso…bueno, estaba…- rió.

- ¡déjame en paz!- grite, sacando una carcajada. El celular de (tu nombre) comenzó a sonar, (tu nombre) no quitaba su sonrisa y no dejaba de mirarme mientras hablaba. Cuando corto me tomo de los hombros.

- Bill, papá y mamá nos apuran.

- mierda…

- vamos, lávate el cabello rápido.

- ayúdame…

- está bien.- esta vez lavo mi cabello un poco más rápido, cuando lo termino le exprimió un poco. –Listo.- me levante y una risa fuerte comenzó a salir.

- que, ¿ahora de que ríes?- pregunte un poco frustrado.

- que pareces un mapache golpeado.- salió una carcajada de su garganta.

- ¿un mapache?- me mire en el espejo, y definitivamente lo parecía, pues mi maquillaje se corrió gracias al agua hasta mi quijada. -¡diablos!- tome papel higiénico y limpie mis ojos lo más que pude –que no fue completamente, pues llevábamos prisa y encima tardaba mucho en quitarlo-.

- limpia tu ropa Bill.

- no, solo cayó en la chamarra, me la quito y ya está

- está bien... pero vamos rápido, que si no llegamos en menos de diez minutos, papá no nos dejará salir mañana.

- pues vamos.

Corrimos fuera del baño, (tu nombre) al principio no sabía por dónde ir muy bien, pero después que llegamos al parque lo supo y al parecer llegamos antes de los diez minutos –tal vez uno o dos minutos después- . Sus papás me miraron extrañados, pues aun parecía “mapache golpeado” y mi cabello estaba empapado.

- ¿estás bien, Bill?- preguntó su papá, sacando una sonrisa burlona, seguida de una carcajada de (tu nombre).

- no fue mi culpa…- reí al igual que ellos. Su papá negó sin dejar de reír.

- es mejor que vallamos al hotel, ya es tarde.- mire el reloj de mi celular, en verdad ya era tarde, y no podía creer como era que el tiempo se me había pasado tan rápido.

[...]

Llegamos al hotel. (Tu nombre) y yo subimos por el elevador a nuestra habitación. Me di un baño raído y me puse el pijama para dormir. Al salir del baño, (tu nombre) se hacia una coleta en su cabello.

- ¿ya no eres un mapache?- comenzó a reír nuevamente.

- ¿nunca me dejarás en paz por eso?- sonreí.

- no lo creo. Pero, eras un lindo mapache.

- no me miraba lindo, ¿ya miraste mi ojo?- me acerque a ella, abriendo mi rojo ojo.

- lo siento, Bill no quería que tu ojo quedara así.

- no te preocupes.- le abrace por la cintura y di un pequeño beso en sus labios.

- te quiero…

- yo te quiero mucho más, (tu nombre)- sonreí y le abrace. -¿sabes? Creo que ahora es mejor dormir.

- sí, eso creo.- deje de abrazarla y camine hasta la cama donde dormiría.

- buenas noches, Bill.

- buenas noches, (tu nombre).- se cobijo y comenzó a cerrar sus ojos. Salte de mi cama a la suya, haciendo que diera un salto y abriera los ojos.

- ¡¿Qué pasa, Bill?!

- no tengo sueño.

- tú fuiste el que dijo que era mejor dormir.

- solo bromeaba…- sonrió.

- entonces, ¿Qué quiere hacer?

- ¿miramos la TV?

- está bien…- se sentó en la cama y tomo el mando de la TV que estaba en el buró a su lado, la prendió y comenzamos a ver una película lo bastante aburrida como para que el sueño me llegara en menos de media hora.

- hum… (Tu nombré)…- bostece, ella me miro.

- ¿ya te dio sueño?

- es que la película es muuuy aburrida.

- ¿quieres ver algo más?- asentí. Ahora era un programa no muy aburrido para mí, pero para (tu nombre) seguro lo fue, ya que recargo su cabeza en mi hombro y comenzó a dormir. Acaricie su cabello haciendo que durmiera, y cuando lo hizo me levante de la cama e hice que se recostara en ella. Le cobije y di un beso en sus frente.

- te quiero mucho, (tu nombre).- fui a la otra cama y después de apagar el televisor, comencé a dormir.