Le di la espalda a Tom,
caminando lentamente, sin querer hacerlo realmente, aun no definía bien mis
pensamientos, podría gritarle, podríamos pelear, y lo único que sí tenía
definido era que no quería pelear. Me senté a su lado, dando una pequeña calada
a mi cigarrillo, pensando que podía decirle, o quizá también esperando que ella
hablara antes que yo, quitándome las palabras. Pero, me resigné a ser yo el de
la primera palabra.
Eché el humo de mi nariz y
suspiré.
- Siento habérmelo tomado de
esa forma.- puse mis ojos sobre un pequeño pajarito café frente a nosotros, que
picoteaba el pasto mientras trinaba con agudeza.
- No quería decírtelo por eso,
tonto… pero era claro que no me iría sin más, sin escuchar tu opinión.- lamí
mis labios, metiéndome el tabaco en los labios y calando con delicadeza.
- Humm…- saqué el humo. - ¿Qué
piensas tú de esto, (tu nombre)?
- Pienso que… que quiero
hacerlo.- los latidos de mi corazón se aceleraron de pronto y mi respiración se
entrecortó un poco. Las palabras ya no eran necesarias, no podría hacerle
cambiar de opinión, era su trabajo, ella era quien decidía.
- ¿Por cuánto tiempo?-
pregunté, dando por vencida la pelea entre mi razón y mi corazón; le di una
calada más a mi tabaco, tratando de esconder que esto me jodía más de lo que
parecía.
- No lo sé, supongo que hasta
nuevo aviso.- mis músculos comenzaban a tensarse, estaba luchando contra mis
lágrimas y la ira que sentía dentro de mí; estaba luchando contra su decisión,
contra su trabajo, contra lo que a ella le gustaba; y sabía que nada de lo que
dijera le haría cambiar de opinión. –Pero, yo no quiero hacerlo si tú no estás
de acuerdo.
Pero no iba a decirle que no
estaba de acuerdo, no iba decirle que la idea de que se fuera era una mierda y
me jodía hasta lo más profundo de mí ser. No podía quitarle algo que ella
amaba, y mucho menos por el estúpido amor.
- ¿Más de un año?- Ella me
miró, tomando mi mano y dándole caricias con sus dedos; eso era un claro “sí.”
- No lo sé…
- ¿Cuándo de irás?
- Mañana me dirán a dónde me
tengo que ir, y la próxima semana comienzo con el trabajo.
No dije una sola palabra,
porque no tenía nada que decir ante eso, me sentía confundido; estaba feliz por
su trabajo, pero no quería que se fuera, no quería que me dejara aquí… solo.
[…]
- ¡Hey, hey, tranquilo!- tomo
mis mejillas con delicadeza, acariciándolas con sus pulgares; le miré a los
ojos, tragando con pesadez. –Dios no te castiga, todo lo que hace es por
nuestro bien, ¿sí?- asentí, y él, con delicadeza, sacó las manos de mi piel.
- Pero… tengo miedo de que
ella se vaya, sin mí, Tom.
- No te pongas mal por eso,
hermano; ¿por qué no quieres ir con ella?
- Porque lo he prometido y…
- ¿A quién se lo has
prometido?- baje la mirada, apenado.
- A…a papá…- apreté los
dientes, obligando a mis lágrimas a permanecer dentro.
- Bill- sonrió. -¿Recuerdas lo
que papá nos dijo?- lo miré. –“Estaré protegiéndolos de cada tropiezo, estaré
siempre a menos de un paso de ustedes.”- sonreí.
- Pero… no quiero que tú te
quedes aquí…- me miró a los ojos, serio, pero de pronto, una sonrisa salió de
sus labios, pequeña y tierna. –Prometimos que estaríamos…
- Juntos siempre, lo sé.-
interrumpió. –Pero nos tocó un destino distinto; aunque no lo creas, sabía que
llegaría un día como estos.
- ¿Qué (tu nombre) se iría?-
negó.
- Que tú y yo nos separáramos.
- ¿Por qué?
- Tienes a una compañera de
vida, hermano; formarás una familia, y
yo no puedo estar entrometiéndome siempre, ¿entiendes?
- Pero no te entrometes, ni
siquiera molestas.- río.
- A ti no te molesto, ¿le has
preguntado a ella?- bajó la mirada.
- Ella te quiere, Tom…
- Sí, pero ¿y cuándo yo tenga
una compañera?, ¿seremos cuatro en una casa?
- Sería divertido.- sonreí,
pero él negó.
- No, sería complicado.-
suspiró. –Hermano, estaremos juntos siempre…
- Pero somos como almas
gemelas, ¿entiendes?... no me quiero separar de ti otra vez…
- Y porque somos almas gemelas,
no debes temer nada, estaremos juntos el resto de nuestras vidas.
- Me están partiendo a la
mitad, Tom… es difícil para mí esto… si me quedo, mi princesa se va sola… y si
me voy, mi hermano se queda solo…- él me dio un abrazo, acariciaba mi espalda;
sentí nuestros corazones palpitar en el pecho del otro.
- Pero tu familia es con ella;
tú y yo no vamos a besarnos, no vamos a decirnos lo mucho que nos hemos
extrañado durante el día, no vamos a tener hijos juntos, no vamos a tener
noches los dos juntos, ¡somos hermanos, Bill, solo eso!
- solo hemos estado juntos por
tres putos años…- él río.
- Hey, odio ver a mi hermano
así, ¿sabes?, es que los dos vamos a estar bien, so la distancia en que nos
sometieron mamá y papá por once años no nos detuvo, podemos sobrevivir otra,
¿no es así?
Bajé la mirada y le di la
espalda, tomando las llaves de mi auto; él me detuvo por los hombros y me dio
un abrazo pequeño y sin mucha fuerza.
- ¿Puedo acompañarte?- asentí.
Entramos al auto, y sin más,
arranqué hacia el trabajo de (Tu nombre); con cada metro recorrido mis músculos
se tensaban cada vez más, estaba nervioso y rezaba para mis adentros. Tom solo
miraba la ventana en el asiento copiloto, son los nudillos deteniendo su
cabeza; él parecía tomarse todo esto tan fácil, pero la realidad era que para
mí, esto era de las decisiones más difíciles que había tomado en mi vida.
Aparqué el auto y saqué las
llaves con delicadeza; miré hacia la ventana, en silencio, reflexionando,
pensando en ambas decisiones, porque ambas me dolían, ambas dejaban a una
persona importante. La puerta se abrió, me viré hacia allí, Tom salía del auto,
dejando que (Tu nombre) entrara, pasándose el a los asientos traseros.
- Hola.- sonrió, dando un beso
en mis labios.
- Hola, linda.- ¿Y bien?
- ¿Qué?
- Te trasladan… pero ¿a dónde?
- Bill…
- ¿Fuera del país o a otra
ciudad?- metí las llaves y arranqué.
- Otra ciudad…- mi corazón
palpitó al cien, enojado, decepcionado, triste.
- ¿Cuándo te vas?
- M-mañana…- la sangre comenzó
a hervirme, el coraje hacía que mis ojos se humedecieran, que mi corazón
latiera tan raído y que mis manos comenzaran a temblar con fuerza.
[…]
Ella hacía sus maletas; yo la
miraba recostado en mi cama; en su cara se veía que no estaba completamente
feliz por ello, pero aun así, doblaba su ropa con delicadeza, metiéndola en la
maleta roja, lentamente, sin decir una palabra, sin ni siquiera mirarme. De pronto
ella salió de la recamara.
Me levanté y saqué mi ropa,
cambiándola por un pijama azul cielo; deshice la cama y bajo la almohada
encontré un boleto de avión con destino a Nueva York; mis ojos se llenaron de
lágrimas de desesperación, de confusión y sobre todo, de enojo; y sabía de
quien había sido esta estúpida idea, así que caminé hacia su recamara,
enfadado.
- ¡TOM!- apenas salía de darse
un baño, en ropa interior, secando su cabello con una toalla verde oscuro. Le tiré
el boleto en la cara, y él lo miró, serio. -¿POR QUÉ HICISTE ESTO?
- Tranquilo…
- ¡No, Tom!... mierda, ¡¿por
qué!?
- Porque ella es tu familia,
no puedes dejarla sola.
- ¡Pero tú no puedes decidir
por mí, no puedes decirme qué es correcto y qué no!
- Hermano, yo no me comparo
con ella- sonrió. -, y sé que esto te está doliendo por ella, porque no quieres
dejarla sola.
- ¡Tampoco quiero dejarte a ti!,
¡¿por qué no lo hablaste conmigo!?,
¿¡por qué eliges una decisión que me perjudica a mí?!
- Te perjudica más si te
quedas.
- ¡Tú lo vez tan fácil, pero
no lo es!... ¡VE CON ELLA ENTONCES!,
- Tranquilízate, hermanito…
- No puedo, Tom… ¿por qué me
hiciste esto?, no me dejaste pensarlo…
- Sé que esto nos hará bien a
los dos…
- A mi no… ¡acabas de partirme
a la mitad, Tom! ¡Acabas de destrozarme!
- Hey, pequeño, ven aquí- se
acercó, abriendo sus brazos, pero yo retrocedí.
- No…- me jaló de mi mano y me
acercó a él, abrazándome con fuerza.
- No me gusta verte llorar, ya
lo sabes.- abracé su cuerpo desnudo, con fuerza.
- Entonces…entonces no vuelvas
a decidir por mi… ¡No lo hagas, Tom!
- Vas a conocer nuevas
personas, ¿no es lo que quieres?
- ¿¡Qué pasa con la banda?! Una
vez más se echó a perder.
- No es verdad.
- ¡Sí es!- le empujé del pecho
y salí corriendo de su recamara.
- ¿Qué te pasa, Billy?
- ¡Nada!- me eché en la cama,
intentando dormir.
Unas manos cálidas y grandes
movieron mi cuerpo, haciéndome despertar con algo enfado; ahí estaba Tom, con
una gran sonrisa, mirándome a los ojos; me senté mirándolo con seriedad,
inexpresivo.
- En dos horas sale su avión,
hermanito, levántate; he hecho tus maletas.- lo miré enojado; me levanté dándole
un golpe, tomando ropa para darme un baño.
Usé un pantalón de mezclilla
clara, una playera beige y unas botas negras; cepillé mi cabello y salí del
baño, sin maquillaje. Lo miré que hacía la cama con delicadeza.
- ¿Estás listo, hermanito?,
levanté mi dedo corazón en sus ojos, más cabreado que nunca. Él tomó las
maletas y caminó fuera de la recamara, bajando las escaleras con tanta calma,
como si esto no me importara o doliera de alguna forma. –Te hice el desayuno.
- ¡No, no lo quiero!- me senté
en la sala, mirando a (tu nombre), quien comía seria y al parecer algo triste.
Tom se acercó a la sala con un plato en sus manos.
- Vamos, enano, tienes que
comer algo.
- ¡No quiero de tu puta
comida, Tom, aléjala de mí!
Sé que tal vez no tenía que
comportarme de esa forma, pero no tenía otra actitud a su lado, no estaba feliz
con esto, no del todo; quizá (tu nombre) lo sabía, pues me miraba con tristeza,
pero es que nadie lograba comprender lo que yo en realidad quería, nadie se
paraba por al menos un segundo para preguntarme con amabilidad un:” ¿Cómo te
sientes con esto?”
(Tu nombre) terminó de comer y
Tom al tiro se levantó de mi lado y caminó rápidamente por los platos,
llevándolos a la cocina; ella caminó al baño, para cepillarse los dientes. Salí
de la casa, arrastrando mis maletas con tensión.
AEROPUERTO
By Tom
Mi hermano no quitaba esa
cara, tan inexpresiva, con esos ojos tan tristes; me acerqué a él, abrazándole
por los hombros, pero él ni se inmutó, tan solo seguía caminando, furioso.
- Que, ¿no vas a decirme nada
antes de irte?
- Te odio.- sonreí.
- Claro que no me odias.
- Sí, sí te odio, por hacer lo
que estás haciendo ahora… ni siquiera te importa.
- ¿Qué dices?, claro que me
importa, pero no voy a retenerte, tú y yo solo somos hermanos.
- No te importa, de ser así,
me habrías dejado pensarlo más de una vez, me habrías permitido decidir por mí
mismo.
- Al menos podrías cambiar la
cara, (tu nombre) pensará que es ella quien te está arrastrando a su lado.
- Todavía tienes tiempo.- lo
miré confundido.
- ¿Tiempo?, ¿Para qué?
- Para venir con nosotros,
para ser los tres una vez más…- me miró a los ojos, deteniendo su paso; pero yo
negué, y él, siguió caminando, sin mirarme.
- No, Bill… no puedo ir con
ustedes.
- ¡¿Por qué no?!
- Ya lo hemos hablado, no voy
a entrometerme.- el negó, juntándose con (tu nombre) –Hey, te quiero,
hermanito.
- Eres un hijo de puta…
- Entonces tú también lo
serías.
- ¡No intentes hacerte el
gracioso, mierda!
- Estarán bien los dos.
- No…
- ¿Cómo podré hacerte feliz al
menos un día?
- ¡Viniendo con nosotros,
QUEDANDONOS LOS TRES JUNTOS!- sus ojos dejaron que las lágrimas cayeran, pero
yo comencé a enfadarme un poco.
- ¿Sabes qué, Bill?, a ambos
nos haces sentirnos mal; solo mira a (Tu nombre), ¿crees que a ella le gusta
verte llorar?, ¿crees que nos gusta, Bill?
- Si no me quieren ver llorar,
¡deberían escucharme, deberían tomar mi opinión en cuenta!
- No podemos estar los tres
juntos siempre, ¡entiende, hermano, por favor!
- Sí podemos… pero no quieres…
Pasajeros del vuelo 105, favor de abordar el avión… gracias.
- Toma esto, hermano.- le pase
su boleto, y él lo tomó con la mirada baja.
- Lo único que estás haciendo
es que realmente te odie, Tom…
- No me digas esas cosas,
Bill, los dos van a estar bien.
- Lo prometimos… prometimos
que estaríamos juntos.
- Pero también se lo has
prometido a (tu nombre), frente al altar.
- Ven con nosotros… por favor,
Tom…- sus ojos despidieron más lágrimas, y yo, intentaba que las mías no
salieran.
- No, Bill, no puedo.
- …Por favor…- dijo en un
sollozo agudo.
- De verdad no puedo,
hermanito; pero te juro que estarás bien, con tu princesa… no llores.- él negó.
–Nos veremos, te prometo que así será.- le di un abrazo, pero él no lo
contesto, tan solo lloraba más. –Te quiero, hermano.
Me acerqué a (tu nombre) y le
di un fuerte abrazo.
- Suerte con tu trabajo, serás
la mejor, te lo aseguro.
- Gracias, Tom… te extrañaré.
- Y yo a ti. Te quiero, Troll.
- ¡No puede ser!- se escuchó
un fuerte grito tras nosotros; Bill salió corriendo, pero pronto pude jalarle
la playera y atraerlo a mí.
- ¿Qué pasa, Bill?
- ¡Scotty!... ¡Mi perro!...
- Tranquilo, Bill, él estará
bien conmigo.
- ¡No, no puedo ir sin el… no
puedo dejarlo aquí…!- sollozaba con fuerza.
- Es tarde, Bill, tienen que
entrar al avión ahora.
- ¡No, a mi perro no puedo
dejarlo!
- No hay nada que podamos
hacer, hermano.- (Tu nombre) lo tomo de la mano, guiándolo al avión; él lloraba
con fuerza, pero aun así, caminaba, apresando la mano de (tu nombre).
Comencé a llorar. Mi hermano
se iba, pero me sentía bien porque él estaría bien con ella. Los miraba por la
ventanilla, muchas personas ahí dentro se despedían de sus familiares, y por
inconveniencia, Bill se había sentado en la ventana, en donde yo podía mirarlo
con dificultad; cubría su cara con sus manos.
Dicen que si amas a una
persona, debes dejarla ir… y es eso lo que yo hago con mi hermano; no podía
retenerlo toda la vida conmigo, aun que él no lograra comprender que todo esto
lo hacía… lo hacía porque lo quería.
estan genial, como digo siempre: esta genial!!
ResponderEliminar(te cuento, igual empiezo antes el capitulo 28 y para la semana que viene ya lo subo)
esta genial, no la acabes POR FAVOR!!!)':
ResponderEliminarTT____TT Bill se fue con Tn nooooooooooo!!!!!!!!!! concuerdo con Bill!! los 3 deberian estar juntos!!!! no no llore con este capitulo!!! me facino me dejo mas atrapada de lo que estoye res mi idolo la escritora mas geneal que e conosido!!! amo tu fic sigula prontoo sii!! :DD tkm hermanita
ResponderEliminaraaaaaaaa que triste pobre Bill y Tom xq tenian que separarse que mal ojala que vuelvan a estar juntos los 3 y vivan felices..me encanto el cap muy lindo sube otro xfa quiero saber que va a pasar amo la fic <3
ResponderEliminarbye cuidate besos :)