lunes, 26 de diciembre de 2011

capitulo 11


- ¿Qué pasa Bill?- se había congelado de pronto, le moví del hombro. -¿Bill?

El no me contestó, mordió sus labios y me miró. Algo extraño le pasaba, y eso era claro. Había dejado de hablar tan de golpe, que seguro algo le estaba molestando en su interior.

- Bill, te pasa algo ¿no es así?
- no…estoy bien…estoy perfecto.

Ninguno de los dos volvimos a hablar hasta que mamá llego por mí. Tuve que irme, mamá no es muy paciente, pero sabía que algo le pasaba a Bill, y ya que mi mama tenía muchos amigos que se dedicaban a la psicología o cosas así, pensé que ella podría ayudarme.

Entre en el auto. Mamá solo sonrió, parecía no venir de muy buen humor; no quise preguntarle así que solo baje la ventanilla y saque la cabeza para mirar. Pensaba en Bill, no quise dejarlo solo y menos imaginando que tal vez su papá volvería a gritarle.

Era muy difícil ponerme en su lugar, pues mis papás casi nunca pelean. Sabía que Bill estaba mal, y eso de…Tom. Es como si existiera realmente. La forma en que le grito a su papá sobre Tom, fue como si el también lo conociera, dijo que su mamá y Tom se fueron ¿Por qué mete a Tom en todo? Me dijo que era un personaje que él había inventado, pero al parecer si existe.

By Bill

Tome mi libreta y la escondí bajo mi colchón, me recosté en la cama y mire la ventana. Ahora lo entendía. Tal vez yo fui el culpable de todo esto…de que mamá y papá se separaran.

Flash back (7 años)

Tom y yo jugábamos. Nuestro juego preferido es jugar a imaginar que somos piratas.

- pero, Tom.- se viro y me miro.
- ¿Qué?
- yo…esta vez quiero ser yo el malo.
- tú no podrías se malo.- se carcajeo.
- por favor.
- no, tu siempre serás el bueno ¡vamos ya!
- bueno.- sonreí.
Comenzamos a jugar, corría de Tom, que me amenazaba con su “espada”. Termine amarrado con una cuerda para saltar en el sillón.
- ¡suéltame, Tom!- me miraba sonriendo, al igual que yo lo hacía.
- no, me voy.- me revolví en el sillón. Tom se alejaba.
- ¡ya suéltame, Tom! ¡Ya no quiero jugar!- se viro y yo volví a revolverme, cuando me pude al fin zafar de la cuerda, escuche un vidrio chocar y hacerse pedazos con el piso. ¡Era la figura de mamá y papá!
- ¡vámonos, Bill, corre!- tomamos la cuerda y las cosas con las que jugábamos pero escuchamos que papá se aclaraba la garganta y nos viramos con él.
- ¿A dónde iban?- pregunto, claramente sabiendo el por qué.
- ehh…íbamos a….
- a escapar.- termino. -¿son tontos?
-  perdóname papi.- me acerque, aceptando que yo lo había hecho.
- no, ¡siempre eres tu el que hace las cosas mal! ¡Recoge eso!- apunto la figura echa mierda, asentí y me acerque a ella para recogerla. Pronto mamá llego y me miro confundida.
- deja eso, Bill, ahora yo lo recojo.- mamá se acerco a mí y sonriendo, se acuclillo para recogerlo.
- ¡deja que el niño lo haga, Simone! ¿Cómo quieres que entienda?
- puede cortarse, y haciendo que recoja vidrios puede cortarse, no entender.
- ¡deja eso ahí, el niño tiene que recogerlo!
- ¡que no! Tom, Bill, vallan a su habitación.- mama sonrió.
- ¿Qué se vallan? ¡Ellos se van a quedar, tienen que recoger el desorden!
- así no van a entender ¡no tienes que regañarlos, déjalos!

Mamá nos miro y sonrió, tomo algunos vidrios y los puso sobre la mesa, papá se acerco y los tiro bruscamente.

- ¡que lo va a hacer el niño, no tu!- mama, sin prestarle atención, volvió a recoger los vidrios. -¡¿no me escuchaste?!
- ya, por favor.- dijo mamá, despreocupada.
- a ver estúpida ¡¿no me escuchaste?! ¡Te digo que lo va a hacer Bill!
- ¡no lo va a hacer, Bill!- papá jalo el cabello de mamá, haciéndola pararse.
- ¡lo va a recoger el!- mamá negó, papá la golpeo repetidas veces.
- ¡no le pegues, papi! ¡No le pegues, ya los recojo yo!- grito Tom, tomando la pierna de papá, tratando de separarlo de mamá.
- ¡nadie en esta casa entiende que soy yo el que da las órdenes! ¡No los vas a recoger tu, Tom!- camino hasta mi, jalándome del brazo hasta donde estaba la figura rota. -¡los vas a recoger tu!

Me hinque y los recogí rápidamente. Los trozos casi invisibles los juntaba con mis dedos. Uno de ellos penetro por mi uña fuertemente, solté un pequeño grito y mire mi uña sangrando. Mama se acerco a mí y me tomo la mano.

- ¡te dije que iba a cortarse! Tranquilo, bill, que te ayudo.
- ¡no lo vas a ayudar, estás loca! ¡Eso le pasa por hacerlo!
- ven, pequeño.- mama me levanto en sus brazos y me llevo a su recamara.

Papá corrió a la recamara y me saco de los brazos de mamá, comenzó a golpearme. Tom llego y tomo a papá.

- ¡ya déjalo, por favor, papi, déjalo ya!
- ¡cállate tu también!- lo empujo, haciendo que callera, pero no dejaba de golpearme.
- ¡suéltalo!- mamá empujo a papa. Me tomo en sus brazos. -¡nos vamos a largar de esta casa!
- ¡ja!- rió papá -¡los niños no son tuyos!
- ¡pero tú no los quieres!
- ¿Quién ha dicho eso? ¡Me quedare con uno al menos!-Mamá me abrazo y Tom se acerco.
- ¡mami, yo me voy contigo, no quiero estar con mi papá!- dijo Tom, llorando desesperado.
- no puedo dejar a ninguno.
- mami…yo me quedo…- dije tímido. Claramente no quería quedarme.
- Bill, no puedes…
- ¡ya lo dijo, el niño se queda conmigo! ¡Ahora lárgate de aquí!
- ¡esta no es tu casa!

Papá dijo que tomara mis cosas y nos fuéramos; eso hice, Tom me siguió a la habitación, no hablo conmigo nunca, solo me miraba…hasta que salí de ahí con papá.

Flash now

Recuerdo que el dolor que más sentí ahí, no fue realmente que mis papás se separaran. –Aun no lo entendía muy bien- mi dolor fue, que mamá no peleo por mí, es decir, que ella se conformó con Tom.

Todo había sido culpa mía. Por tratar de desatarme, por patear la figura de mamá. Por tratar de correr.

Cerré los ojos, tratando de dormir.

Al siguiente día todo parecía ser diferente, no sé en qué sentido pero algo me parecía diferente en casa. Me di un baño y baje para desayunar. No había nada en la alacena ni en el refrigerador, seguro hoy si nos quedaríamos sin alguna miga para comer. Subí al cuarto con papá, el no estaba, su cama estaba hecha y su pijama doblada sobre la cama.

Salí al jardín con Scotty, que estaba echado en el pasto y no dio movimiento alguno cuando me acerque a él. Ladee la cabeza y me incline frente a él acariciando su cabeza.

- ¿Qué te pasa, Scotty? ¿Te sientes enfermo?- me miro, más no se levanto.

Tome un puño de comida para Scotty y la puse cerca de su nariz. El comenzó a oler y pronto la comenzó a comer. Como si fuera magia, se levanto al tiro y comenzó a lamer mi cara.

- ¡para, scotty!- comencé a reír. –Ahora te doy más.- le puse comida en su plato y comenzó a comerla. Mi estomago comenzó a rugir fuertemente. Lo apretuje y mire a Scotty, comía tan feliz. Me acerque a él.

Mi estomago rugió nuevamente, sentí agruras. Mire a Scotty, y sin pensarlo para no arrepentirme luego, me acerque y tome un puño de comida. Me lo metí a la boca entero y comencé a masticarla. ¡puaag! ¡Que sabía horrible! El sabor tan salado de esa cosa me hizo sacar arcadas. Pero tenía mucha hambre y en casa no había nada, así que para no desperdiciar lo trague todo y volví a tomar otro puño, me lo metí a la boca, pero ahora no todo entero. ¡Era asqueroso!

- ¿Cómo puedes comer tu esto, amigo?- dije a Scotty, que me miro ladeando la cabeza y jadeando.
- ¡que eres asqueroso, niño!- me vire de golpe, tirando la comida de Scotty rápidamente. Ahí estaba ella ¿Cómo había entrado? No lo sé ¿cómo me había encontrado? Tampoco lo sabía.
- ehh…- trague la comida que aun guardaba en mi boca, haciendo una mueca de asco.
- amor, mira lo que hizo tu hijo.- grito, para luego mirarme de nuevo, frunciendo el ceño, como si hubiera pisado mierda de perro.
- ¿amor...?- susurre. Papá llego y me miro de pies a cabeza.
- ¿Qué fue lo que hizo?- pregunto, mirándola.
- ¡estaba comiendo de la comida del perro!
- ¡no es cierto!- trate de defenderme a mí mismo.
- ¿Qué no es cierto? Mira tu cara.- tomo mi mejilla y saco algunas migas de comida. –dime entonces que es esto.
- yo…es que tenía hambre- papá entrecerró los ojos y negó.
- ya no eres un bebe para no saber que eso no se come.
- ¡no había nada que comer, moría de hambre!
- eres un sucio. ¡Vete a tu recamara!
- pero…tengo hambre.
- ya comiste suficiente ¿no crees?- baje la mirada y camine lejos de ellos.

Entre en la cocina y tome un vaso con agua. Mi celular sonó, corrí rápido a mi recamara y lo tome. Era (tu nombre), que me invitaba a su casa. Baje con papá rápidamente, para no hacer esperar demasiado a (tu nombre) en el teléfono. Papá estaba a punto de cogerse a esa estúpida ¡y no estaban si quiera en su cuarto! Mi corazón quiso estallar, puse mi celular en mi oído y dije “ahora te hablo”. Los mire, al parecer ellos no se percataban de mi existencia.

- ¡¿Qué hacen?!- grite, tragándome las lágrimas y tratando de hacer que mi voz no sonara entrecortada.

Ellos se separaron, mire a papá, la mire a ella. Papá se levanto y me jalo el cabello.

- ¡tú sabes lo que estamos haciendo, ahora lárgate!
- ¿Por qué…papá…?
- ¡¿Por qué, que?! No tengo que darte explicaciones, lárgate a otro lado.
- no…no me quieres nada… ¿verdad?
- exacto, ¿tantos años tratando de mostrarlo y apenas hoy te das cuenta?

Negué y salí de casa.  Llame a (Tu nombre), diciéndole que si iría. Cuando llegue a su casa respiré hondo antes de llamar a la puerta. Toque y al tiro (tu nombre) me abrió.

- hola, Bill.- sonrió y dio un beso en mi mejilla.
- …hola…
- ¿tienes algo? Pasa- pase y ella cerró la puerta.
- no, nada ¿Por qué?
- no lo sé. Mejor entramos.- asentí, al entrar estaba al parecer su familia, les salude y subimos a la recamara de (tu nombre). – Bill, con mi familia vamos a salir ¿quisieras venir?
- ehh…no…es decir…
- ohh, vamos, Bill, no importa, mi mamá me ha dejado.
- ¿en serio?- asintió. –Bueno.- sonreí.

Su papá abrió la puerta y se acerco a (tu nombre), susurro algo en su oído y salió. (Tu nombre) se acerco a mí y sonrió, nerviosa.

- ¿Qué pasa?- pregunte.
- ehh, Bill…le he dicho a mi papa lo de…lo de que te viola…
- ¡¿Qué?!- interrumpí. Mi corazón latió rápidamente, haciéndome sentir arcadas y ganas de salir corriendo.
- Bill, tranquilo. No le dije que te violaron…dije que…que tu papá quería que te revisaran.
- ¿Qué me revisaran?- ladee la cabeza.
- sí, bueno…es que…quiero que estés bien.- jamás nadie me había dicho eso. Sonreí, y por la buena causa de (tu nombre), acepte ser revisado.
- bueno…
- ¿en serio?- asentí. –bueno, acompáñame.

Bajamos a una habitación fría. Pude sentir miedo una vez entrando ahí. Desde que vivo con papá no he ido jamás con un doctor.

- ¿Qué me va a hacer, (tu nombre)?- rió.
- es…el te dirá, Bill. Mi papá sabe algo de urología, si te encuentra algo malo te llevaremos con un especialista en eso.
- ¿urología, que es eso?- volvió a reír.
- vamos, Bill, el te explicará.
- ¿y me va a doler?- pregunte nervioso.
- no.- sonrió.
- bueno, (Tu nombre), ¿nos dejarías solos?- dijo su papá, (tu nombre) asintió y se fue. –Bueno, Bill ¿sabes que te revisaré, no?- asentí. –bueno, puedes empezar, mientras voy por mis cosas.

El se fue y yo me quede de pie, sin entender que era lo que iba a “empezar”, el regreso y me miro de pies a cabeza, me sentí un poco intimidado.

- ¿Por qué no has empezado?
- ¿empezar qué?
- a desvestirte, Bill.- sonrió.
- des… ¿desvestirme?- asintió.
- si no, no puedo revisarte.
- ahh…- no había ido al doctor hace mucho, pero no recuerdo que tenía que desnudarme…comencé a sacarme la ropa, apenado. Cuando estuve sin ropa él me miro sonriendo.
- ¿puedes acostarte ahí?- apunto una camilla o algo parecido. Eso hice. El tomo mis piernas y las puso sobre algo que parecía un fierro. Comencé a temblar, me sentía avergonzado. – Abre las piernas, Bill, no tengas pena.- las abrí lentamente.
- ¿Qué vas a hacerme?- pregunte, nervioso.
- solo te revisare, no temas.
- ¿me va a doler?
- hum…espero que no.- temblé aun más fuerte.

Puso unos guantes en sus manos y metió su dedo medio en mi orto. Cerré los ojos con fuerza, sentía un dolor inexplicable…me sentí tan indefenso…como aquel día…

- no…me duele…sácalo ya…ahh- no lo sacaba, al parecer lo metía mas.
- tranquilo, ya falta poco.
- ya... ¡sácalo!- mis lagrimas estaban al borde de salir.
- ya esta.- lo saco con delicadeza y miro el guante con un poco de sangre. Me senté y abrace mis piernas, apenado y con miedo. –Bill, tengo que revisarte tu entrepierna.- negué.
- no…
- por favor, solo necesito saber si estás bien.- asentí, y deje de abrazarme, abrí las piernas, con miedo. El cambio el guante y tomo mi entrepierna. -¿Qué te ha pasado?
- ¿de qué?
- tienes cicatrices ¿te has golpeado?- me mire.
- ehh…no…no sé porque están ahí.- mentí.
- hum- miro la punta de mi entrepierna, y asintió para el mismo. Tomo mis testículos y volvió a poner cara de confusión. -¿estás seguro que no te hiciste nada? Es decir, también hay cicatrices aquí.
- no… no me acuerdo que haya pasado algo…- volví a mentir.
- está bien, Bill, puedes vestirte de nuevo.- dijo mientras sacaba los guantes de sus manos. Tome mi ropa rápidamente y lo mire.
- ¿estoy bien?
- te lo diré dentro de una semana ¿sí?- asentí. –ahora puedes regresar con mi hija.
- g…gracias…- corrí hacia su cuarto, aun sintiendo pena.
- ¿Cómo te fue, Bill?
- …bien…
- parece que miraste un muerto, estas pálido.
- ¿ah, en serio?
- si…
- ohh...no creo que sea nada…
- bueno… ¿Por qué no bajamos? Ya nos iremos.
- está bien…

Bajamos y su familia ya estaba en su camioneta. Los dos entramos y nos sentamos en el último asiento, su primo –o lo que sea de ella- se viro y nos miro.

- ¿Cómo se llama tu amiga?
- no hay ninguna amiga.- sonrió.
- ¿y ella?- baje la mirada cuando me apunto.
- no es mujer, es hombre, idiota.
- ohh…lo siento.
- a mi no me pidas disculpas, pídeselas a Bill.
- Bill… ¿me disculpas?- lo mire, sabía que en el fondo se estaba partiendo de risa, lo podía ver en sus ojos.
- si…
- gracias…y ¿son novios?
- somos amigos, tonto.- dijo (Tu nombre)
- mmm si…claro…

Su papá subió y encendió el auto. Llegamos a un valle, era lindísimo, nunca había venido aquí. Su papa estaciono el auto y todos bajaron, al igual que nosotros. Hacían algo como un picnic, pusieron la comida y todos hablaban felices. Me sentí triste, siempre desee una familia feliz. No quise comer, (tu nombre) hablaba fuerte con todos y sonreía. Me miro y dejo su vaso en el paso.

- ¿Qué pasa, Bill?
- nada…
- no lo creo, vamos, dime.
- nada… (Tu nombre), en serio.- negó.
- no es cierto. ¡Ahora venimos!- se levanto y me tomo el brazo. –levántate, Bill.
- no lo creo…
- ¡vamos, ya!- sonrió. Me levante y caminamos lejos…muy lejos de ellos, donde podíamos apreciar un río y unos sembradíos.
- nunca vine aquí antes.- sonreí, apreciando todo a mi alrededor.
- es lindo ¿Qué no?- asentí. –y me puedes decir que tienes.
- vamos, (tu nombre), en serio no me pasa nada.
- ¿y quieres que te crea?
- deberías.
- bueno, porque no caminamos.
- bueno…

Caminamos aun más lejos, el sol daba muy fuerte en mi piel, era un lindo día. (Tu nombre) y yo platicábamos y reíamos.

- ¿has tenido novia?
- no… ¿y tú? Es decir…novio, hombre…- me miro sonriendo.
- si…uno…es ahora mi novio.
- ¿Cómo se llama?
- Frank.- sonrió.
- ¿Cuánto tienen de salir?
- un año.
- valla, ya llevan mucho.
- si… ¿y tú quieres una novia?
- hum…no es que quiera o no, sino que, no puedo tenerla.
- ¿Por qué?
- mi papá…
- ohh, bueno, ya serás mayor.
- pues…supongo.
- si quieres una ¿verdad?
- ¿Por qué lo dices?
- bueno, puedo verlo en tu “supongo”- sonrió.
- vamos, lo decía en serio. Me gustaría que papá se fuera.
- ¿Qué se valla, a donde?
- con su “amor”
- Bill, no sigas mal por eso.
- hoy se la estaba cogiendo.- me miro sorprendida.
- ¿en verdad?
- si
- huy, lo siento…
- no, no lo sientas.- sonreí. -¿Por qué nunca me habías platicado de él?
- ¿de quién?
- Frank.
- ahh...- acomodó su cabello. –no lo creí importante.
- mmm ¿en serio estas enamorada de él?
- sí, ¿Por qué lo dices?
- pues…no lo sé, si tuviera novia…no dejaría de hablar sobre ella.
- que tierno eres, Bill…pero, creo que, a ti no te importaría escuchar sobre él.
- claro que me importa, es decir, eres mi amiga, tengo que saber todo de el por si se le ocurre hacerte algo malo.
- Bill- rio fuertemente.- dime, ¿Qué quieres saber de él?
- cuántos años tiene, como es, emm lo necesario.
- pues…tiene 16 años, y es moreno de cabello castaño y ojos marrones.
- hum, ¿Qué más?
- ehh, ¡no sé, Bill!- rió.
- ¿no te golpea?- me miro sorprendida.
- ¡claro que no, Bill! ¿Qué pregunta es esa?
- bueno…todas las parejas ahora se golpean ¿no es así?
- no…es decir, no todas.
- bueno, yo solo preguntaba…
- ¿tu golpearías a tu novia?
- no, pero tal vez mi papá sí.
- ¡¿Qué?!
- vamos, estaba jugando, si se atreviera a golpearla, lo mato.
- ahh, me espantas, Bill.- sonreí y rodee mi brazo sobre sus hombros, ella me rodeo la cintura.
- eres tan alto.
- o más bien tu eres muuuuy pequeña.
- no juegues, en serio eres alto.
- ¿has visto a papá? Yo creo que es por eso, mama no era tan alta.
- tal vez.- nos sentamos frente al rio. Tome una piedra y la avente al agua, haciendo que saltara un par de veces.
- ¿Cómo lo haces?
- ¿el qué?
- hacer eso con la piedra.
- ahh es fácil, toma una y ven.- eso hizo, tomo una piedra y se acerco a mí. –Solo giras la muñeca así.- avente la piedra.

Aventó la piedra y comencé a reír, ella se cruzo de brazos.

- ¡es difícil, no te burles!
- no me burlo de ti…bueno…- sonrió y tomo otra piedra, esta vez sí salto una vez.
- ¡lo hice!
- ¡al fin!
- vamos, es mi primer intento.
- ¡segundo!
- Bill, deja de burlarte de mi.- sonrió.
- ya, ya, lo siento, ¿Por qué no regresamos?
- ¿ahora?
- si…si es que quieres.
- claro, vamos.

Regresamos con du familia, que ahora se encontraba solo platicando. El cielo ya no era tan brillante, estaba anocheciendo. Nos quedamos platicando por un tiempo más hasta que decidimos regresar.


viernes, 23 de diciembre de 2011

capitulo 10


Llegue a casa, no había mucho ruido, más que el de el refrigerador. Tal vez papá ya estaba dormido. Sin prender la luz, subí corriendo a mi recamara. No sé por qué, pero realmente necesitaba la compañía de alguien. Extrañaba a mi hermano, extrañaba también a Andy; y no era que no deseara lo mejor para él pero, a veces creía que sus razones-de él o de su mamá- no eran de verdad justas. ¿Qué si tiene un amigo homosexual? ¿Qué si su hijo lo es?

Y sabía que yo estaba mal, sabía que también mis razones no eran congruentes pero, no se tuvo que ir así.

Tome una libreta, no tenía muchas cosas con las cuales entretenerme cuando me sentía solo; apenas tenía mis “sagradas” libretas y plumas para dibujar o hacer lo que fuese en ellas. Últimamente me había centrado en hacer canciones y escribir. Y es que esas dos cosas eran lo único que hacía que mi imaginación volara hasta donde yo quisiera parar.

Hoy mi imaginación no era “la correcta”. Sé que uno escribe lo que siente, uno se desahoga escribiendo pero, ahora mis pensamientos estaban aun estancados en ese horrible día. Decidí ir a la cama a dormir.

[…]

- ¡Bill!- la voz tan grave de papá me hizo levantarme de la cama, salí de mi recamara y el olor tan penetrante de su loción entro en mis fosas. Baje a la planta baja, papá estaba poniendo su saco, mientras miraba su reloj, al parecer iba muy tarde a trabajar.
- mande.
- ya me voy a trabajar.
- está bien…que te vaya bien.
- sí, sí. Quiero que te quedes en casa, ¡no te vayas a salir!
- pero…- suspire- está bien…
- bueno, adiós.- sin mirarme, papa salió de casa. Me quede mirando la puerta por un largo rato, era como si yo ya no le importara nada.

Subí a darme un baño y arreglar mí recamara, tome mi libreta; quería escribir algo, pero últimamente el concentrarme se me hacía muy difícil. Cerré los ojos, sabía que lo que faltaba era algo de música. En mi celular no tenía y no tenía algún computador para escucharla. Lo único que tenía era un viejo estéreo donde solo podía escuchar algunas estaciones de radio, que para mi gusto, eran demasiado aburridas. Aun así decidí prenderlo.

Había entrevistas, política, comerciales, hum ¡aquí hay música! Era una canción lenta, no era muy de mi agrado pero no era horrible, estaba linda. Con ella comencé a inspirarme, escribía solo lo que sentía, sobre lo que desearía y lo que quisiera cambiar de mi vida. Por poco y no escuchaba el timbre –y quien lo puede escuchar si ya se jodió y suena tan feo- deje mi libreta sobre la cama y baje corriendo, por si era papá. Abrí la puerta y me mire en la reja, estaba (tu nombre) mirando mi casa, nunca había venido aquí y seguro se le haría horrible.

- ¿(tu nombre)?- ella me miro y sonrió. -¿Qué haces aquí?- dije, mientras abría la reja.
- solo vine a visitarte, ¿tenías algo que hacer?
- ehh, no, estaba solo en casa, pasa.
- gracias.- se viró hacia una gran camioneta negra  meneo la mano despidiéndose de alguien.

Detuve a Scotty para que entrara; cuando entro lo solté y empezó a brincar a su estomago. Ella reía y acariciaba la cabeza de Scotty, después entramos a mi casa.

- ¿y porque estas solo?
- bueno, mi papá se ha ido a trabajar.
- ahh ¿tu mamá también?
- emm…pues…si…creo…- asintió.
- esta linda tu casa.
- ¿en serio?- eche un vistazo a toda ella, nunca me pareció linda.
- sí, ¿a ti no te gusta?
- no.- sonreí. -¿Por qué mejor no subimos a mi recamara?
- claro.- subimos, ella iba tras de mí; abrí la puerta y entre, mirándola para que (tu nombre) también entrara.
- ¡dios mío, Bill!- empecé a reír fuertemente, su expresión me pareció tan graciosa.
- ¿Qué pasa?- decía mientras reía.
- ¿esta es tu recamara?- la gracia se me fue quitando y algo de pena se adherido a mi pecho.
- ehh…si…- camino, mirando todo, se detuvo detrás de mi puerta.
- ¿Quiénes son?- apunto el poster y después me miro.
- ahh, es die Ärzte, una de mis bandas favoritas.
- valla, ¿todos tus posters son de bandas, no?- asentí. – no sabía que te gustaba tanto la música.
- el amo.- suspire.
- ya veo - se burló.- ¿y tocas algún instrumento o cantas?
- no…a mi papá no le gustan esas cosas…ya sabes, odia la música.
- hum,- asintió. Camino hasta mi cama y me miro. -¿qué es esto?- tomo la libreta.
- ¡no, no! (tu nombre), déjala.- corrí hasta ella, que se levanto y escondió la libreta tras de su espalda.
- ¿Qué es?
- ehh…son…es decir ¡es mi tarea!
- haces tarea en vacaciones ¿ehh?
- bueno…son mis cosas ¡privadas!
- vamos,  no puede ser tan malo, dime que es. ¿Son canciones?- negué.
- no, son… ¡ya está! Puedes ver, pero no comentes nada ni te burles.
- no me voy a burlar, ¿estás seguro que me dejas verlas?
- bueno…si.
- gracias.- rió y se sentó en mi cama, comenzó a leerla.

Mientras (tu nombre) lo leía, yo mire la ventana, parecía que una tormenta se avecinaba. Apenas se podía mirar una parte del parque y unas pequeñas casas en la próxima cuadra. Al menos una buena vista me había tocado de mi cuarto.

- valla, Bill, esta preciosa.- la mire y ladee la cabeza.
- ¿preciosa? Emm, no sé si esa sea la palabra.
- ¿lindísima? ¿Hermosa?
- aburrida.
- ¿aburrida? Bill, eso no es verdad, en serio escribes muy lindo.
- pues…gracias.- sonreí y me senté a su lado.
- no me agradezcas. Podrías hacer un libro, es decir, escribes muy lindo.
- ¿un libro?- me burle.- no hago esas cosas, de verdad no me gusta lo que escribo.
- pero, mientras lo escribías, estabas quedando conforme, ¿no es así?
- bueno…si, pero creo que debería buscar más cosas de las cuales escribir, no son muy bueno, escribo solo lo que siento...
- de eso se trata, no es para complacer a los demás, es para complacerte a ti mismo con lo que escribes.
- valla, (tu nombre), nunca lo había pensado de esa forma.- sonrió.

Se escucho la puerta de casa, seguro era papá, sentí un poco de nervios pero lo oculte. (Tu nombre) me miro y sonrió.

- debe ser papá.
- ¿Por qué no bajas a saludarle?- negué- ¿Por qué no?
- bueno…
- ¿puedo acompañarte?
- claro.- sonreí.

Bajamos, escuché risas, escuche ruidos extraños y una voz que papá jamás había sacado, era tierna no era tan firme como la que siempre usaba conmigo. Lo mire sonreír, y acercarse a una señora de cabello claro y buen cuerpo, papa le abrazo y beso su cuello para después subir a sus labios. Ella le susurro algo en el oído, papá se viro hacia mí.

- creí que estabas durmiendo.- dijo, con una voz realmente diferente a la que usaba con ella. (Tu nombre) me miro y sonrió.
- papá… ¿Quién es ella?- pregunte con la vos entrecortada.
- ella va a ser tu mamá.- sonrió, sabiendo que no entendía.
- ¿Qué?- él la beso y volvió a mirarme. -¿Qué hay de mamá?
- Tú ya lo sabes, niño. No tengo que andarte platicando todo sobre mi vida.
- no…pero, pero tú no la conoces ¡¿Quién es?!
- yo si la conozco, tu no la conoces.
- no ibas a trabajar ¿verdad?, ibas con ella.
- hay, tranquilo, Bill, tu y yo nos llevaremos muy bien.- dijo ella, acercándose a mí, acariciando mi mejilla.
- ¡no me toques! ¡Yo no te conozco! ¡¿DIME QUE HAY CON MAMÁ, QUE HAY CON TOM?!
- vamos, bill. Mañana hablaremos de esto.

El se viro y siguió besándola, mis lágrimas cayeron desesperadas.

- ¡¿DIME….DIME QUE HAY DE MI?!- subí corriendo a mi recamara, me deje caer frente a mi cama, en una esquina de mi recamara.

Escuche la puerta abrirse, (tu nombre) se acercaba a mí.

- vamos, Bill, levántate, ven.- negué sin mirarla. Ella tomo mi mano. –Por favor, levántate.- la mire. –siéntate a mi lado.

Me levante de golpe y me senté a un lado de ella, en la cama. La mire a los ojos por un momento, pero baje la mirada apenado, saque mis lágrimas junto con un poco de maquillaje. Ella tendió sus brazos frente a mí, no hice nada, no estaba acostumbrado a ese tipo de consuelos, pero ella se acerco y me rodeo con sus brazos.

- Bill, no te preocupes más.
- No…dime, (Tu nombre)….dime porque me tiene que pasar esto a mí.
- Tranquilo, lo mejor es que le digas a tu mamá. –negué. -¿cómo que no, Bill? tu mamá debe ser la primera en saberlo.
- ¡no puedo decirle!- me solté de sus brazos y saque mis lágrimas de mis mejillas. –es…tu no entiendes, (tu nombre)…
- bueno, no quiero meterme en tu vida ni hacer que decidas por alguien más.
- (tu nombre)…mis papás…bueno…tu sabes…
- Bill, ¡quiero que vengas ahora mismo!- me vire, era papá, enojado.
- ¡no quiero ir contigo! ¡Vete, te odio!
- ¿¡no quieres escucharme!? ¡Yo hago que me escuches!
- ¡vete, con (tu nombre) no!
- ¡si, con (tu nombre) si! ¡Ven acá!- me jalo del brazo y me llevo hasta su recamara.

By (tu nombre)

Su papá se llevo a Bill del brazo a saber dónde. Me senté en su cama, esperando que regresara. Tome su libreta de nuevo, las cosas que escribía eran sobre una persona, que al parecer no tenía un sexo definido; lo definía como una persona con una vida feliz, alguien a quien no le faltaba nada.

Escuche algunos gritos, me mantuve en silencio, escuchaba sollozos, seguramente de bill.

- ¡por tu culpa se fue, niño, no estoy aquí para hacerte feliz a ti!
- ¡entiéndeme, papá! ¡No quiero que estés con alguien más!
- ¡¿y me importa lo que quieras o no?! Tú tienes tu vida ¡no deberías entrometerte en la mía!
- ¡jamás piensas en lo que siento cuando te veo con alguien más! ¡No te detienes en preguntar cómo lo tomare!
- ¡no me importa como lo tomes, Bill, no me importa lo que tu pienses sobre lo que yo hago!
- pero… ¡no me gusta ver qué haces con alguien más lo que hacías con mamá!
- no me quedare toda mi vida soltero porque a tí no te gusta.
- ¿¡pero qué hay de mi, papá!? ¡Soy tu hijo!
- ¿¡no quieres un hermano!? ¿¡No quieres a una mujer en casa, alguien que te quiera!?
- ¡si tuviera tu cariño, no necesitaría el de alguien más!
- ¡mi cariño te lo pudiste haber ganado si no fueras tan marica!
- ¿y qué…piensas tener otro hijo para darle lo que a mí nunca quisiste darme?
- ¡tal vez un hijo de la mujer que amo sería mejor que tú!
- ¡¿la amas?! ¡Tú no la amas, tú no sientes nada por ella! ¡Estás jugando con otra mujer, como hiciste con mamá!
- ¡no jugué con ella! ¿Te digo porque la deje? ¡Por ti!
- no es cierto…
- dime entonces porque yo a ti no te quiero, porque mejor no me quede con Tom ¡y no es nada más que porque ni tu mamá ni yo te queremos!
- ¿¡porque no me dejas en la calle entonces!? ¡Así puedes tener un hijo al que quieras, un hijo por el que dieras la vida, NO UNO COMO YO!
- ¡me encantaría el día en que te largaras por fin de mi vida, estúpido! ¿Sabes que, Bill? ¡No me importa lo que hagas con tu vida, por mi puedes morirte!
- si tanto quieres verme sin vida ¡mátame, veraz que es muy divertido ver como se acaba la vida de alguien inservible como yo! De alguien que jamás tuvo ni tendrá el cariño del hombre que lo  vio nacer.
- ¡ganas no me faltan! ¡Y tampoco me faltaran para darte tu merecido si no te callas de una vez!
- ¡ya me vale lo que hagas conmigo, puedes romperme la cara, el cuerpo, puedes hacer lo que quieras conmigo, ya me has roto todo las ganas de luchar para enorgullecerte porque sé que jamás voy a poder hacerlo, ni aunque haga lo imposible podría ganar si quiera una pizca de cariño! ¡Escucharte llamarme hijo no “niño”! pero todo se paga, y esperare bien vivo hasta verte sufrir.
- ¡ya me tienes harto, imbécil!

Se escucho un silencio de sus voces, más el ruido de cosas moverse por la otra habitación, inundaba la casa. Seguí leyendo la libreta. Esa persona decía ser el hijo que sus papas amaban y estaban mucho más que orgullosos de él.

Se escucho un gemido de Bill, los gruñidos de su papá y después llanto.

- ¡no me importa que seas mi hijo! ¡No me importa lo que pienses de mí!
- ¿crees que no se que no te importo? ¿Crees que siempre he pensado que eres el mejor papá del mundo? ¡Estas equivocado!
- ¡cállate!
- ahh…deja de hacerlo ¡me duele!...ahh ya déjame ¡déjame! ¡Si no te importo, al menos déjame solo! ¡Acabaras matándome!
- ¡eso es lo que quiero! ¡Verte lejos de mi puta vida!
- ¡si eso es lo que quieres, hoy mismo me largo de tu puta vista!
- ¡espero que lo que digas sea verdad, así ya no veré como un marica como tu se deshace de las personas que si quiero!

Se escucho un portazo, y los pasos de Bill se acercaron al cuarto, dando de vuelta un portazo. 
Empezó a balbucear mientras lloraba, rompió cada trozo de su poster tras la puerta, pateo la puerta, la pared, corrió al baño, me incline para mirarle, echaba agua en su cara y rasguñaba a la misma con desesperación. Me acerque a él, separando sus manos de su cara.

- Bill, no llores más. Sea lo que sea, se arreglara.- sabía que si Bill no me había dicho sobre la forma en que su papá le trataba, era porque no quería, entonces fingí que no lo había escuchado.
- ¡déjame solo!- se soltó de mis manos y cerró sus ojos.
- tranquilízate, Bill, todo va a estar bien, solo no te pongas así.
- ¡lo dices porque tu vida es perfecta! ¡Siempre color de rosa! ¡Porque tu amas a tus papás y ellos te aman a ti!
- tus papás te aman a ti también.
- ¡no! ¡No es verdad, por eso papá engaña a mamá, por eso mamá se fue! ¡Por eso Tom se fue con ella  me dejo solo! ¡Me dejo en el infierno!
- no digas eso, ahora lo dices porque estas enfadado, Bill, no pienses esas cosas.
- ¿Qué no las piense? ¡No las pienso, ya llevo viviendo este infierno desde los 8! Estoy harto de mi puta realidad, ¡odio mi vida!
- no Bill, las cosas siempre pasan por algo.
- ¿y crees que me importa cuáles son  las razones por las que pasan?
- vamos, Bill…
- es tarde ¿no tienes que irte?- interrumpió, quitando sus lágrimas con el pulgar.
- no te voy a dejar llorando, si es necesario me quedo toda la noche, pero no te dejare así.
- por favor, (tu nombre)…
- no. Bill, mira…- camine hacía la cama y tome su libreta. – si la usas para escribir lo que quisieses, ¿Por qué no escribes para desahogarte?
- no…
- vamos, es mejor que romper las cosas que trabajo te costaron conseguir.- los dos miramos el poster. –Bill, tu papá no te odia.
- pff, si escuchaste sus gritos, sabrías que lo que dices no es verdad.
- bueno… ¿Por qué no hablas con él?
- ¿crees que no he intentado? (tu nombre), el jamás tiene tiempo para mi…solo para irse a acostar con putas...siempre estoy solo….en la vida voy solo…
- tú no estás solo y jamás lo estarás. Siempre va a estar alguien contigo.
- le tengo tanta envidia a Tom…
- ¿Quién es Tom?
- el…el es un personaje que invente…- mordió sus labios.
- ¿él cómo vive?
- como un rey…su mamá lo ama y…le deja salir cuando sea…
- ¿Qué hay de diferencia entre Tom y Bill?
- a él lo quieren, a él lo consienten y le dan lo que cualquiera quisiera, y no hablo solo de lo material, le dan cariño, apoyo, le dan amor…al contrario que yo, que me dan criticas, burlas, golpes…
- ¿Por qué te da envidia?
- porque a él no lo molestan, por que el tiene muchos amigos y vive en un lugar lindo, porque a él jamás lo van a dejar caer cuando caiga, porque él puede tener la vida que desee, puede estudiar para lo que quiera y su mamá lo va a apoyar, porque puede tener novia sin ser obligado a dejarla, porque su mamá trabaja para mantenerlo, porque no hay ningún día en el que no le diga que lo quiere y se despida dándole un beso en su mejilla, porque su mamá pasaría por cielo, mar, tormentas, desiertos ¡lo que fuera lo haría por Tom! Porque a pesar de que el matara a una persona, ella lo apoyaría, siempre estaría de su lado, no del de alguien más, porque a pesar de que su papá vive lejos, tiene su apoyo y lo quiere, porque la decisión que el tome sus papás lo apoyaran, porque su forma de pensar cuenta para ella, porque sus palabras no las pasa por alto, porque su vida simplemente no depende de lo material, depende del apoyo y el amor…
- hum, ¿Por qué le inventaste una vida mejor a Tom? ¿Por qué en lugar de seguir dándole esos lindos lujos a la familia de Tom, te los das a ti?
- no se puede…es como si yo fuera su marioneta…es digno de admirar a una persona que a pesar de tener esos lujos, jamás te discrimino…es como tu…
- ¿Cómo yo?
- si...tus papás te aman ¡te adoran! Supongo que si algún día te llegara a pasar algo, serían los últimos en irse de tu lado. Ellos te aman y darían su vida por tí sin pensarlo si quiera; y a pesar de eso nunca me tuviste indiferencia.
- bueno, pero realmente no importa si somos queridos o no, nunca está de más fijarse en lo que sienten los demás.
- bueno, si…pero, una familia que se quiere y se apoya, es mucho mejor que una como la mía ¿entiendes? Siento que la culpa fue mía…
- no es así.
- sí lo es…porque siempre he querido aparentar ser alguien que no soy ¡APERENTO SER TOM! Aparento que mi vida es color rosa…
- y la es, solo debes saber cómo pintarla.
- no… (Tu nombre), las cosas para mí ya son difíciles, papá dice que tengo la culpa de todo… ¿sabes? él día que me violaron….el no hizo nada más que preocuparse por su maldita comida ¡¿eso es lo que harían tus papas?! Pff, no lo creo.
- no, bueno, pero siempre hay razones por las que las personas son como son.
- pero aun que tu pasado duela, no tienes que echar a la mierda a tus hijos…
- tienes razón, pero…
- papá nos golpeaba.
- ¿a quiénes?
- a mamá y…a mi…tom lloraba…puedo recordar, como suplicaba que no lo hiciera, pero papa no escuchaba, el seguía haciéndolo. Recuerdo también que…yo quería servir en la vida, hacer que de una vez mama….

- ¿Qué pasa Bill?- se había congelado de pronto, le moví del hombro. -¿Bill?